En la tienda de campaña


“Te doy mi voto… pero no mis ojos”
Marzo 4, 2008, 1:02 pm
Archivado en: General

Hace tiempo que sé que voy a escribir algo con este título para explicar mi actitud vital ante las elecciones del 9 de marzo y después de leer el comentario de Santi en el post “Votar confiando en los otros” he sabido que era el momento de hablar de esto.

¿Por qué tenemos todos y todas la sensación de que al dar nuestro voto hipotecamos alguna parcela de nuestro sentido crítico, de nuestra posibilidad de disentir, de nuestra capacidad para reprochar?

Es una lay Theory- que dirían los ingleses, que eslgo así como una teoría ingenua, un estereotipo, una representación social profundamente instalada en nuestras mentes y en nuestra cultura y tiene unos efectos nefastos: Introduce dos componentes que nada tienen que ver con la política: el sentido de culpa y la identidad.

La política es otra cosa: la política es trabajar para construir la sociedad que deseamos, el mundo en el que creemos… No es un juego de identidades… sin embargo, mucha gente se se pregunta antes de votar: ¿Y yo con qué partido me identifico?

Eso es una chorrada. Yo como feminista, como pacifista, como antimilitarista, como cooperativista, como ecologista, como sindicalista, como intelectual, como periodista, como psicóloga social, como trabajadora, como madre, como amante, como bicicletera, como neorural, como lectora, como hija, como amiga, como socia, com valenciana que intenta ensenyarse la llengua minoritatzda…, como ciudadana NO ME PUEDO IDENTIFICAR PLENAMENTE CON NINGUN GRUPO, pero eso no quiere decir que no pueda apoyar uno, o varios proyectos colectivos.

Plantear el tema de la política, y del voto, como un problema de identidad es una enorme trampa. Si todo pasa por la identidad nos paralizamos. Nuestras identidades del siglo XXI son mucho más complejas, porque también la vida de los seres humanos es hoy más larga y más amplia, la vida nos transforma como plantea el mejor existencialismo sartriano gracias a nuestras acciones para transformar nuestro entorno…. Y yo actuo

Actúo (… y otras veces en vez de actuar, reflexiono). Pero esta vez actúo y voto el 9 de marzo, diciéndo solamente eso: “Zapatero, te doy mi voto pero no mis ojos”.

Porque mis ojos no se los voy a dar nunca a nadie y tampoco le prometo mi silencio. Muy al contrario: le voto para seguir mirando con mis propios ojos y diciendo en voz alta lo que me parezca. Así que ya sabes, Santi, cuando nos entre el dolor de barriga saldremos con las pancartas…


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Lo que dice Almudena Grandes en EL PAIS:

¡Vota!
ALMUDENA GRANDES 03/03/2008
Sí, ya sé que mola más el escepticismo. Sé que el distanciamiento irónico es más acorde con mi edad, que la disciplina un pelín cínica de la crítica ácida va mejor con mi profesión, y hasta que la languidez del desencanto, tan femenina, me favorecería más en los planos cortos. Lo sé, pero el domingo yo voy a ir a votar. Por encima de mi escepticismo, más allá de mi evidente afición a la ironía, con mi conciencia crítica a cuestas y a despecho de la fotogenia, voy a ir a votar. Con mis propias decepciones y con mis ilusiones maltrechas, con mis principios más firmes y con mis hijos mayores, voy a votar.

Votaré a favor de mucha gente que no lo hará. Porque no tiene derecho a hacerlo o porque se le ha olvidado que lo tiene. Votaré para que los niños de 12 años no sean tratados como delincuentes, para que los inmigrantes que sostienen nuestra riqueza sin participar de ella no sean tratados como delincuentes, para que los excluidos sociales y las mujeres que abortan no sean tratados como delincuentes. Votaré en contra de mucha gente que votará. Votaré contra los privatizadores de servicios públicos, contra la humillación de los reclinatorios, contra las juntas de escolarización que favorecen a los colegios concertados, contra los explotadores de inmigrantes. Votaré, en definitiva, contra la gente de orden, ese orden detestable, delincuente, que se afirma en la insolidaridad, en la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y en la perpetuación de los privilegios de unos pocos. Votaré a la izquierda, con la izquierda, por la izquierda, pensando en mis convicciones laicas, progresistas y republicanas, no en mis impuestos. Todavía hay unas pocas cosas que no pueden comprarse con dinero.

Y bien, a pesar de todo, sé que mola más el escepticismo. Pero yo miro a mi alrededor y, sinceramente, creo que no me lo puedo permitir. ¿Tú sí?

Comment por nuevedemarzo




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